ç

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Como tener una Relacion y una Buena comunicacion con Dios?

Para muchas personas la Biblia es considerada como el “Manual de instrucciones para la vida”. Un manual que todos quisiéramos y debiéramos seguir, pero que muchas veces nos resulta difícil.

Todo lo que necesitamos saber acerca de Dios y cómo vivir una vida que le agrada se encuentra en las sagradas páginas de la Biblia. La gran pregunta es: ¿Cómo podemos conocer a Dios?

Orando
La oración es esencial para conocer a Dios y crecer espiritualmente. De la misma manera que necesitamos comunicarnos de manera efectiva con nuestro cónyuge, nuestros hijos, familiares, amigos y compañeros de trabajo, nuestro caminar con Dios se fortalecerá dependiendo de la comunicación que tengamos con él.

Es posible que nos preguntemos “Si Dios ya sabe lo que necesitamos antes de preguntar, ¿por qué debo orar?” La Biblia establece un fuerte vínculo entre la oración y la vida del creyente.

Jesús nos dijo qué orar. Lucas 18:1 dice: “También que los hombres deben orar siempre y no desmayar.” Debemos orar simplemente porque Jesús lo dijo y lo destacó tanto en su vida como en sus enseñanzas.

La oración es la forma señalada por Dios para obtener cosas. Santiago 4:2 dice, “no tenéis lo que deseáis, porque no pedís..” ¿Te has preguntado alguna vez por qué parece que nunca conoces la voluntad de Dios para tu vida? ¿Por qué nunca tienes la oportunidad de llevar a otros al Señor? ¿O por qué siempre pareces estar sobreviviendo? Tal vez no has visto las respuestas, porque no le has pedido a Dios. Él quiere que experimentemos la bendición de ver nuestras oraciones contestadas, pero para eso tenemos que pedir con fe.

La oración es el camino por el cual Dios nos ayuda a superar nuestra ansiedad y preocupación. Filipenses 4:6 dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

Cuando te acerques a Dios y le presentes tus miedos y ansiedades, Él te dará su paz. Eso no significa necesariamente que Él quitará la causa de tu preocupación. Pero podrás saber que Él está contigo, ayudándote a perseverar.

La oración es una de las formas en que nos preparamos para el retorno de Jesucristo. Lucas 21:34-36 dice: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

Como creyentes que viven en los últimos días, nuestra vida debe caracterizarse por la vigilancia y la oración (véase también Marcos 13:32-33). Recuerde, la Escritura que dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. (1 Pedro 5:7).

La Biblia identifica varios tipos de oraciones que podemos hacer.
R: Adoración (Adoración)
C: La confesión (de pecados específicos)
T: Acción de Gracias (gratitud)
S: Súplica (Pide específicos)

• Adoración Jesús nos enseñó esencialmente la misma cosa en la Oración del Señor, que comienza así: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mateo 6:9). Esto pone las cosas en perspectiva para nosotros. Un buen ejemplo de este tipo de adoración se encuentra en el Salmo 95:1-7. Cuando nos damos tiempo para alabar y adorar a Dios en nuestras oraciones, estamos poniendo a Dios donde Él pertenece por derecho. Como resultado, nuestros problemas y necesidades entran en su perspectiva correcta.

• Confesión Cuanto más nos acercamos a Dios, más sentimos nuestro propio pecado. Cuando Isaías entró en la presencia de Dios, dijo, “¡Ay de mí, que soy muerto!” (Isaías 6:5). La confesión de nuestros pecados elimina los obstáculos y limpia el aire de cualquier cosa que impida que nuestras oraciones lleguen al trono de Dios. En 1 Juan 1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar…” Esto es, una vez más, el modelo en la Oración del Señor. Después de “Padre nuestro que estás en los cielos”, nos encontramos con, “Perdona nuestros pecados” (Mateo 6:12).

• Acción de Gracias Nuestra respuesta inmediata después de la confesión es la acción de gracias. Debemos estar agradecidos de que Dios nos limpia de toda maldad y nos perdona. ¿Hay que dar gracias porque todo va perfectamente en nuestras vidas, o porque estamos en un buen estado de ánimo? No, debemos dar gracias porque Dios merece nuestra alabanza. Salmo 118:1 dice: “Den gracias al Señor, porque Él es bueno! Porque su misericordia permanece para siempre.” En otra traducción dice: “Su amor perdura para siempre.” Al dar gracias, o simplemente expresar gratitud por lo que tenemos, podemos evitar que nuestro enfoque se desplace hacia lo que no tenemos.

• Súplica Si somos fieles en los tres primeros pasos, el último paso no va a degenerar en alguna “lista de compra espiritual”. Con demasiada frecuencia en la oración, vamos al grano en vez de pasar tiempo en adoración, confesión y acción de gracias en primer lugar. Sin embargo, Dios quiere escuchar nuestras necesidades y peticiones.

La Escritura nos dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:6-7). También nos prometió, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4: l9).

No se olviden de esta parte vital de su caminar cristiano.
Como alguien ha dicho: “La oración es la respiración del alma del recién nacido y no puede haber vida cristiana sin ella”.